Princesa

Cálida como un ave,

su piel extremadamente suave;

para incitarme al tacto esa es la clave.

Imposible de comparar con un agave.

Adulta para filosofar

y niña para acariciar;

profunda como el pensar,

predecible como el mar.

Es a quien puedo acudir,

con ella variados tramas puedo debatir;

siempre me hará sonreír.

Sin su presencia no imagino sobrevivir;

¡Me vuelve loca! Debo de admitir.

Su apellido la bautiza francesa,

por ello su aspecto de princesa.

Como un arbusto y su frambuesa,

en mi corazón se encuentra presa.