Los había en aquellos días, aquellos días en los que había, algo en ellos era lo que había, algo había, y no lo descubría, no me perdonaba, no lo encontraba, no lo descifraba, no se comparaba.

Días en los que despertaba, no encontraba una justa razón; pero más de lo debido, latía mi corazón. Intenté plasmarlo en más de una canción; dicen no es la solución.

Por instinto supe que lo extraño eras vos, tu ser, tu persona, tu voz, y todo eso que llevás con vos, esos verdes que son dos, esos ojos, que los miro, que los siento, que me hablan con tu voz.

Junté todos tus recuerdos, tus miradas, tus caricias, tus abrazos, tus sonrisas, y tus infinitos besos; quizás es en ellos donde muero, donde nazco, donde vuelo y desvelo.

Una vez que recolecté todo en esa caja de cartón, y la sostuve con mis manos, pesaba tanto que por un momento dudé de si ya eran años. En verdad sólo cargaba unos meses de conocerte, otros tantos de tenerte, y completos días de amarte.

Empecé a caminar lentamente con la esperanza de verte, peregriné por horas para sostenerte, yo mi mujer quería hacerte.

Te vi, no lo podía asimilar, pero te vi, no lo creí. Comprendí lo que admirarte significa, es una ciencia y yo quiero ser tu científica; quiero exponer hipótesis de tus inigualable belleza, quiero redactar teorías de tu grandeza, y que te conozcan por el simple hecho de revolucionar mi vida entera, princesa.

Denisse Camila Curutchet (via moonlightwords4u)

More than tonight

You slowly start to close your eyes
Then I arrive to your house
like in movies, through the window
please, let me get indoor

I wanna watch you in your sleep
Forgive me, I have cold feet
But when I’m near you
I’m sure my blood goes,
so easily it goes,
from cold to hot.
I miss you a lot

It’ll only be this night
although you let me,
it could be more than tonight
I’ll watch you resting,
and you’ll hear me whispering…

Everything’ll be allright
By your side, by my side
I’ll dare to fight with my spade
In silence I’ll take care of you
won’t let any fool,
say a word to you,
nothing that hurts you.
Before that, I’ll take off my hat
and kick them in the back.
They won’t ever come back.

You know I love
and how I love
So I’ll kiss your forhead,
Then I’ll have a piece of bread
while you let your lungs breathe by themselves,
I’ll touch your lips with my fingers
just to check that my princess
is in perfect state, my dear mate.

I’ll get closer,
loan and kiss you,
from your shoulder
through your neck.
I can bet,
I’ll be dying, just don’t wake.
Let me feel you, please just be you
I could kiss those lips a thousand times
I won’t lose the chance to glance,
and hold you in my arms.
Your lips are a killing gun
and your tongue it’s always so warm
that could kill me everyday but I want it now.
So you’re allowed, you can accept this vow.


It’ll only be this night
although you let me,
it could be more than tonight
You know I love,
and how I love,
how deeply I love,
I love you…

Denisse Camila Curutchet (via moonlightwords4u)
En su alma

A fino ajuste mi sombrero,
le escribe mi ser sincero.
Yo la veo, me conmuevo,
con su amor, me embebo.

Su presencia exquisita,
me endulza, me regocija.
Es mi musa adorada,
en su cielo, anonada.

Suaves curvas la recorren,
la dibujan, la componen.
Más perfecta que la Luna,
es la estrella que me cura.

Es incluso más centellante,
que un puro diamante.
Mi preciosa, la que quiero,
en su alma, yo creo.

Denisse Camila Curutchet (via moonlightwords4u)

Suaves curvas la recorren,
la dibujan, la componen.
Más perfecta que la Luna,
es la estrella que me cura.

Elijo y muero

Ansío sepa usted,
lo que gesta en mi ser.
Humilde su culpa de tal carga;
¡Alégrese!: di en su trampa.

Idea minúscula no tiene, mujer;
Confío en que voy a desaparecer.
En su irreparable bella presencia,
eso haría digna mi ausencia.

Más no quiero que recordarle,
ciencia y arte, es amarle.
Hondo hasta lo más alto,
juro permanecer en su encanto.

Puesto que en la noche por ti me desvelo,
he soltado aquí mi escrito esmero.
Son sus besos los de fuego,
que hoy sin ellos, elijo, y muero.

Denisse Camila Curutchet (via moonlightwords4u)

Juro permanecer en su encanto.

Te amo

Sábado veintitrés de agosto. Desperté con escasas esperanzas, desanimada, y un humor neutro. Rápidamente me acerqué a la extensa y más cercana ventana. Ninguna sustancia líquida precipitaba del cielo; podría estar ausente en mi casa, en la que momentáneamente me encontraba sola. Nada arruinaría tal día; ni la breve tormenta se atrevió a hacerlo.

 Sesenta minutos de viaje, los cuales multiplicaría repetidamente si el destino es el mismo. Si ella me espera al final del trayecto. La repentina y cotidiana indecisión en uno de los medios de transportes utilizados brotó; ¿En qué momento tendría que bajar para evitar caminar innecesarios metros? Pero nada importaba. Nada importaba más que sentir sus cálidos brazos rodear mi cuerpo. Las calles estaban inundadas por una cantidad alarmante de personas. Es divertido competir, de forma discreta e infantil, con la que camina a mi lado. Así, llegaría primero. Y aún mejor: no son tramos de sufrimiento, y las ansias resultantes de verla no afectan mi sistema límbico. Pude, dificultosamente, diferenciarla entre la multitud. Y cómo no; semejante obra artística es digna de ocupar varios renglones en su descripción. Llevaba su pelo acomodado en diagonal y hacia abajo, sin perder su prolijo, pero a la vez desalineado estilo, enmarcando preciosamente sus expresiones faciales. Una estampada camisa militar vestía y escondía sus perfectas curvas; acompañándola un pantalón que parecía haber sido confeccionado para las medidas de sus deportivas piernas de mujer. De un instante a otro, su perfume se adueñó de todo el oxígeno que respiraba, siendo dicho aroma la causa de mi imaginaria levitación. Sus labios adornaban mi piel con sus invisibles rastros. Sus ojos se fusionaron con los míos, y sin tocarse; para crear una conexión y atmósfera alejada de la realidad. Ahora, ella y yo. Nada se interponía entre nosotras, ni el espacio-tiempo; ella era la dimensión en donde yo me encontraba, y a decir verdad, mi favorita. Y todo mi tiempo era invertido en su persona. 

 Lo que ocurría a continuación del tan esperado encuentro ya formaba parte de nuestra memoria. Ambas sabíamos a dónde nos dirigíamos, aunque el espacio físico fue recientemente reemplazado por uno más seguro y agradable. La temperatura era considerablemente elevada para nuestro templado y húmedo clima. Los intensos rayos de luz que el sol proporcionaba iluminaban la totalidad de su piel; ningún detalle pasaba desapercibido. Así, exprimiendo y aprovechando cada cualidad de su persona, compartimos limitadas horas. En algunas ocasiones, tengo el privilegio de disfrutarla por cuatro o cinco, aunque generalmente son menos. 

 Fácilmente logro percibir cuando disminuyen la cantidad de palabras que emite, y observo atentamente la notable tensión de sus músculos. O quizás se caracteriza por expresar absolutamente todos sus pensamientos, preocupaciones y sentimientos. Podría afirmar que se produce una combinación de ambas cosas. La longitud de las calles se extiende cuando ella se sumerge en su propia mente, mientras yo me esfuerzo en descifrar el momentáneo contenido de la misma. Mis impacientes preguntas deben agobiarla, pero me resultan inevitablemente necesarias. Nos detuvimos en un sector con significado sentimental para nosotras, en nuestro espacio. Unas ínfimas baldosas que conforman una muy transitada calle. Besaba cada centímetro de mi cutis, trasladándose desde mis labios hacia mi cuello, pasando por la totalidad de mis mejillas. Continuaba sin saber qué era lo que escondía. Al parecer, mis sofocantes comentarios resultaron. Expresó sonoramente los vocablos más preciosos de la lengua española. De todos los idiomas existentes. Palabras que ansié escuchar siendo pronunciadas con su femenina y tan elegante voz. “Te amo”. Mi capacidad pensativa se anuló completamente. El campo visual que mis ojos captaban se redujo únicamente a ella. ¿Había en verdad manifestado tal frase, o fue producto de mi constante proyección? No hice más que besarla. Es extraño no haberla ahogado con la felicidad que mis besos transmitían. Mi organismo temblaba implacablemente. Mis mejillas podían compararse sin problema alguno con dos pequeños trampolines en constante uso. Encontré sus ojos; hablaban por cuenta propia. Mis cuerdas vocales imitaron sus términos; “te amo”, contesté. Analizando y sintiendo cada uno de sus infinitos significados. Amando desde lo más profundo de mi ser. Valorando hasta el más mínimo detalle. Puedo asegurar que nunca, en mis dieciséis años de vida, había experimentado tales emociones y sentimientos. 

 Creo en el “antes y después” determinado por un acontecimiento. Cada segundo posterior fue distinto. Sentí que cumplía uno de mis ingenuos deseos; volar. Había revelado el mayor sentimiento que se apoderaba de mi capacidad sensitiva. Me sentía ligera, totalmente entregada a ella.

 Y es que ella otorgó un inmenso significado al particular clase de afecto. Logró enseñarme a incubar el amor. Lo convirtió en algo especial, único. Me transmitió paciencia, para hacerlo aún más especial. Necesito que conozca cuánto valoro su esfuerzo. Y llegó el momento. Con todo lo aprendido, y con cada valor que descubrimos… La amo. Amo inexplicablemente todos sus componentes. Amo su mente, sus ideas y concepciones, sus expresiones, sus detalles, sus locuras, sus particularidades, su ser. Amo su persona, amo su cuerpo, la amo. Con cierto grado de locura.

 Nadie se había empeñado en transformar mi vida en algo especial. Nadie me había valorado como ella lo hace. Ambas aprendimos a amar nuevamente. En ella renace mi amor. Un amor cuya faceta evolucionó; un amor real, maduro, infinito, íntegro, inmodificable, verdadero.

 Te amo. 

Cuando estoy contigo

Cuando estoy contigo primero abrazo tu cuerpo, te beso en los labios y luego tomo tu suave mano.

Cuando estoy contigo y caminamos a la par, te abrazo por la cintura y apoyo mi mentón en tu hombro. Y así caminamos.

Cuando estoy contigo olvido mi nombre, o quizás mi mente no deja de repetirlo de tanto que me nombras, porque sólo tu logras que suene tan especial.

Cuando estoy contigo me abandonan todas las preocupaciones que antes de encontrarte ladraban en mi cabeza.

Cuando estoy contigo no necesito nada más, ninguna otra cosa, mucho menos la presencia de otra persona.

Cuando estoy contigo me siento bajo un hechizo, me hipnotizas.

Cuando estoy contigo sólo quiero callar más de lo común y oírte hablar hasta tu cansancio, porque yo nunca me cansaré de escucharte.

Cuando estoy contigo prefiero observar cada uno de tus movimientos y quedarme yo perplejamente inmóvil.

Cuando estoy contigo observo minuciosamente cada curva de tu cuerpo como si lo fuera a devorar, y después, te devoro.

Cuando estoy contigo es inevitable el rozarte, necesito tocar cada parte de ti.

Cuando estoy contigo quiero que te sientas segura en mis brazos.

Cuando estoy contigo no tolero que otros te miren.

Cuando estoy contigo no me importaría si el mundo se acaba, porque yo no estoy en ese mundo, yo vivo en ti.

Cuando estoy contigo y me miras, yo te miro a tus verdes ojos, y puede que caiga en desmayo pero me contengo y disfruto placenteramente de tu mirada que se posa en mí.

Cuando estoy contigo nada más existe que tú y yo, nada más entre tú y yo.

Cuando estoy contigo no quiero dejarte ir.

Cuando estoy contigo escaparía contigo sin volver.

Cuando estoy contigo mi corazón sale de mi pecho al latir.

Cuando estoy contigo mi piel arde, mi sangre quema, me falta el aire.

Cuando estoy contigo aprendo a amar otra vez.

Cuando estoy contigo y cuando no también, te amo.

Denisse Camila Curutchet (via moonlightwords4u)

Mi verdad

Y te dije que te amaba.
Yo sabía que te amaba.
Me lo dijo a escondidas,
me hizo guardar el secreto.
Por un tiempo,
no por mucho.

Y le dije que aguardara.
Yo sabía que aguardaba.
Me lo demostró sigilosamente,
me enseñó a esperar.
Por un tiempo,
no por mucho.

Y me dijo que no toleraba.
Yo sabía que no toleraba.
Me comentó semejante sentir,
me hizo aprenderlo.
Por un tiempo,
por mucho tiempo.

¡Mi corazón quiso hablar!
Le dije que debía callar,
no pretendía esperar.
Me hizo hablar.
Por ese tiempo,
y qué tiempo…

¡Dile que la amas!
¿Cómo no te atreves,
si estás en llamas?
No lo ocultes más,
ya di la verdad.
La amas,
¡qué calamidad!

Lo palpé,
para que callara,
para que me dejara,
para poder decir,
para expresar mi sentir,
para decirte algo,
para decirte que…

Te amo,
eres la belleza.
Te amo,
no quiero otra mujer
más que tú, mi princesa.
Te amo,
mi verdad es esa.

Denisse Camila Curutchet (via moonlightwords4u)

Lo único que espero desesperada, ansiosa, y pasionalmente es que pase el tiempo. Ya ni espero un día concreto, porque no tengo la certeza de poder verte. Tan sólo me deleito en el enloquecido sufrimiento que parece no terminar. Irónicamente me deleito, entonces enloquezco, sufro.

Estar en mi casa me recuerda a una sala de espera, aguardo a ser llamada. Cuento los segundos y minutos, cuando ya pasó más de una hora pienso que debería hacer algo que me calme o distraiga. Leo un poco, me entero de cosas mundanas o trilladas por televisión, me hablan los demás, casi ni interactúo, creo que cada vez menos. Y cuando no hablamos, es muy probable que las agujas del reloj quieran retroceder.

Las voces siguen ahí, no se van por más que yo no aporte nada significativo, finjo sonrisas, pretendo parecer activa, actúo una temporal felicidad y confort que no son precisamente los que padezco. Todo se va de mi cabeza tan velozmente como entra. Nada importa más que ser llamada, nada importa más que el momento en que me atiendas en el consultorio del bienestar. Sólo importa que me des la medicación diaria que tanto me sana, que tan bien me hace, y yo tenga que hacer durar su adictivo pero no tangible efecto por una o dos semanas, y quién sabe si todavía unas más.

Tengo un único pensamiento y sentimiento. Sos vos, y todos los recuerdos que traés, o todos los que yo traigo de vos, todo lo que vivo al lado tuyo. Y cómo no pensar en tus ojos, si son los que me siguen hablando cuando tus labios callan. Y cuánto busco tu perfume en los demás, si es lo más delicioso que pueda respirar, después de tu respiración, obviamente. La realidad es que más allá de que aún no lo haya encontrado en nadie; aseguro que tu suave piel le da su propio tinte al perfume y es tu cuerpo el que lo decora, en vez de que la fragancia te embellezca. Ya estás llena de belleza, y desborda en todo tu ser con sólo mirarlo. Me derrito con el simple hecho de poder verte, y ese hecho a veces se hace esperar. Es lo único que espero.

Denisse Camila Curutchet (via moonlightwords4u)

"Nada importa más que ser llamada".