Te amo

Sábado veintitrés de agosto. Desperté con escasas esperanzas, desanimada, y un humor neutro. Rápidamente me acerqué a la extensa y más cercana ventana. Ninguna sustancia líquida precipitaba del cielo; podría estar ausente en mi casa, en la que momentáneamente me encontraba sola. Nada arruinaría tal día; ni la breve tormenta se atrevió a hacerlo.

 Sesenta minutos de viaje, los cuales multiplicaría repetidamente si el destino es el mismo. Si ella me espera al final del trayecto. La repentina y cotidiana indecisión en uno de los medios de transportes utilizados brotó; ¿En qué momento tendría que bajar para evitar caminar innecesarios metros? Pero nada importaba. Nada importaba más que sentir sus cálidos brazos rodear mi cuerpo. Las calles estaban inundadas por una cantidad alarmante de personas. Es divertido competir, de forma discreta e infantil, con la que camina a mi lado. Así, llegaría primero. Y aún mejor: no son tramos de sufrimiento, y las ansias resultantes de verla no afectan mi sistema límbico. Pude, dificultosamente, diferenciarla entre la multitud. Y cómo no; semejante obra artística es digna de ocupar varios renglones en su descripción. Llevaba su pelo acomodado en diagonal y hacia abajo, sin perder su prolijo, pero a la vez desalineado estilo, enmarcando preciosamente sus expresiones faciales. Una estampada camisa militar vestía y escondía sus perfectas curvas; acompañándola un pantalón que parecía haber sido confeccionado para las medidas de sus deportivas piernas de mujer. De un instante a otro, su perfume se adueñó de todo el oxígeno que respiraba, siendo dicho aroma la causa de mi imaginaria levitación. Sus labios adornaban mi piel con sus invisibles rastros. Sus ojos se fusionaron con los míos, y sin tocarse; para crear una conexión y atmósfera alejada de la realidad. Ahora, ella y yo. Nada se interponía entre nosotras, ni el espacio-tiempo; ella era la dimensión en donde yo me encontraba, y a decir verdad, mi favorita. Y todo mi tiempo era invertido en su persona. 

 Lo que ocurría a continuación del tan esperado encuentro ya formaba parte de nuestra memoria. Ambas sabíamos a dónde nos dirigíamos, aunque el espacio físico fue recientemente reemplazado por uno más seguro y agradable. La temperatura era considerablemente elevada para nuestro templado y húmedo clima. Los intensos rayos de luz que el sol proporcionaba iluminaban la totalidad de su piel; ningún detalle pasaba desapercibido. Así, exprimiendo y aprovechando cada cualidad de su persona, compartimos limitadas horas. En algunas ocasiones, tengo el privilegio de disfrutarla por cuatro o cinco, aunque generalmente son menos. 

 Fácilmente logro percibir cuando disminuyen la cantidad de palabras que emite, y observo atentamente la notable tensión de sus músculos. O quizás se caracteriza por expresar absolutamente todos sus pensamientos, preocupaciones y sentimientos. Podría afirmar que se produce una combinación de ambas cosas. La longitud de las calles se extiende cuando ella se sumerge en su propia mente, mientras yo me esfuerzo en descifrar el momentáneo contenido de la misma. Mis impacientes preguntas deben agobiarla, pero me resultan inevitablemente necesarias. Nos detuvimos en un sector con significado sentimental para nosotras, en nuestro espacio. Unas ínfimas baldosas que conforman una muy transitada calle. Besaba cada centímetro de mi cutis, trasladándose desde mis labios hacia mi cuello, pasando por la totalidad de mis mejillas. Continuaba sin saber qué era lo que escondía. Al parecer, mis sofocantes comentarios resultaron. Expresó sonoramente los vocablos más preciosos de la lengua española. De todos los idiomas existentes. Palabras que ansié escuchar siendo pronunciadas con su femenina y tan elegante voz. “Te amo”. Mi capacidad pensativa se anuló completamente. El campo visual que mis ojos captaban se redujo únicamente a ella. ¿Había en verdad manifestado tal frase, o fue producto de mi constante proyección? No hice más que besarla. Es extraño no haberla ahogado con la felicidad que mis besos transmitían. Mi organismo temblaba implacablemente. Mis mejillas podían compararse sin problema alguno con dos pequeños trampolines en constante uso. Encontré sus ojos; hablaban por cuenta propia. Mis cuerdas vocales imitaron sus términos; “te amo”, contesté. Analizando y sintiendo cada uno de sus infinitos significados. Amando desde lo más profundo de mi ser. Valorando hasta el más mínimo detalle. Puedo asegurar que nunca, en mis dieciséis años de vida, había experimentado tales emociones y sentimientos. 

 Creo en el “antes y después” determinado por un acontecimiento. Cada segundo posterior fue distinto. Sentí que cumplía uno de mis ingenuos deseos; volar. Había revelado el mayor sentimiento que se apoderaba de mi capacidad sensitiva. Me sentía ligera, totalmente entregada a ella.

 Y es que ella otorgó un inmenso significado al particular clase de afecto. Logró enseñarme a incubar el amor. Lo convirtió en algo especial, único. Me transmitió paciencia, para hacerlo aún más especial. Necesito que conozca cuánto valoro su esfuerzo. Y llegó el momento. Con todo lo aprendido, y con cada valor que descubrimos… La amo. Amo inexplicablemente todos sus componentes. Amo su mente, sus ideas y concepciones, sus expresiones, sus detalles, sus locuras, sus particularidades, su ser. Amo su persona, amo su cuerpo, la amo. Con cierto grado de locura.

 Nadie se había empeñado en transformar mi vida en algo especial. Nadie me había valorado como ella lo hace. Ambas aprendimos a amar nuevamente. En ella renace mi amor. Un amor cuya faceta evolucionó; un amor real, maduro, infinito, íntegro, inmodificable, verdadero.

 Te amo. 

Cuando estoy contigo

Cuando estoy contigo primero abrazo tu cuerpo, te beso en los labios y luego tomo tu suave mano.

Cuando estoy contigo y caminamos a la par, te abrazo por la cintura y apoyo mi mentón en tu hombro. Y así caminamos.

Cuando estoy contigo olvido mi nombre, o quizás mi mente no deja de repetirlo de tanto que me nombras, porque sólo tu logras que suene tan especial.

Cuando estoy contigo me abandonan todas las preocupaciones que antes de encontrarte ladraban en mi cabeza.

Cuando estoy contigo no necesito nada más, ninguna otra cosa, mucho menos la presencia de otra persona.

Cuando estoy contigo me siento bajo un hechizo, me hipnotizas.

Cuando estoy contigo sólo quiero callar más de lo común y oírte hablar hasta tu cansancio, porque yo nunca me cansaré de escucharte.

Cuando estoy contigo prefiero observar cada uno de tus movimientos y quedarme yo perplejamente inmóvil.

Cuando estoy contigo observo minuciosamente cada curva de tu cuerpo como si lo fuera a devorar, y después, te devoro.

Cuando estoy contigo es inevitable el rozarte, necesito tocar cada parte de ti.

Cuando estoy contigo quiero que te sientas segura en mis brazos.

Cuando estoy contigo no tolero que otros te miren.

Cuando estoy contigo no me importaría si el mundo se acaba, porque yo no estoy en ese mundo, yo vivo en ti.

Cuando estoy contigo y me miras, yo te miro a tus verdes ojos, y puede que caiga en desmayo pero me contengo y disfruto placenteramente de tu mirada que se posa en mí.

Cuando estoy contigo nada más existe que tú y yo, nada más entre tú y yo.

Cuando estoy contigo no quiero dejarte ir.

Cuando estoy contigo escaparía contigo sin volver.

Cuando estoy contigo mi corazón sale de mi pecho al latir.

Cuando estoy contigo mi piel arde, mi sangre quema, me falta el aire.

Cuando estoy contigo aprendo a amar otra vez.

Cuando estoy contigo y cuando no también, te amo.

Denisse Camila Curutchet (via moonlightwords4u)

Mi verdad

Y te dije que te amaba.
Yo sabía que te amaba.
Me lo dijo a escondidas,
me hizo guardar el secreto.
Por un tiempo,
no por mucho.

Y le dije que aguardara.
Yo sabía que aguardaba.
Me lo demostró sigilosamente,
me enseñó a esperar.
Por un tiempo,
no por mucho.

Y me dijo que no toleraba.
Yo sabía que no toleraba.
Me comentó semejante sentir,
me hizo aprenderlo.
Por un tiempo,
por mucho tiempo.

¡Mi corazón quiso hablar!
Le dije que debía callar,
no pretendía esperar.
Me hizo hablar.
Por ese tiempo,
y qué tiempo…

¡Dile que la amas!
¿Cómo no te atreves,
si estás en llamas?
No lo ocultes más,
ya di la verdad.
La amas,
¡qué calamidad!

Lo palpé,
para que callara,
para que me dejara,
para poder decir,
para expresar mi sentir,
para decirte algo,
para decirte que…

Te amo,
eres la belleza.
Te amo,
no quiero otra mujer
más que tú, mi princesa.
Te amo,
mi verdad es esa.

Denisse Camila Curutchet (via moonlightwords4u)

Lo único que espero desesperada, ansiosa, y pasionalmente es que pase el tiempo. Ya ni espero un día concreto, porque no tengo la certeza de poder verte. Tan sólo me deleito en el enloquecido sufrimiento que parece no terminar. Irónicamente me deleito, entonces enloquezco, sufro.

Estar en mi casa me recuerda a una sala de espera, aguardo a ser llamada. Cuento los segundos y minutos, cuando ya pasó más de una hora pienso que debería hacer algo que me calme o distraiga. Leo un poco, me entero de cosas mundanas o trilladas por televisión, me hablan los demás, casi ni interactúo, creo que cada vez menos. Y cuando no hablamos, es muy probable que las agujas del reloj quieran retroceder.

Las voces siguen ahí, no se van por más que yo no aporte nada significativo, finjo sonrisas, pretendo parecer activa, actúo una temporal felicidad y confort que no son precisamente los que padezco. Todo se va de mi cabeza tan velozmente como entra. Nada importa más que ser llamada, nada importa más que el momento en que me atiendas en el consultorio del bienestar. Sólo importa que me des la medicación diaria que tanto me sana, que tan bien me hace, y yo tenga que hacer durar su adictivo pero no tangible efecto por una o dos semanas, y quién sabe si todavía unas más.

Tengo un único pensamiento y sentimiento. Sos vos, y todos los recuerdos que traés, o todos los que yo traigo de vos, todo lo que vivo al lado tuyo. Y cómo no pensar en tus ojos, si son los que me siguen hablando cuando tus labios callan. Y cuánto busco tu perfume en los demás, si es lo más delicioso que pueda respirar, después de tu respiración, obviamente. La realidad es que más allá de que aún no lo haya encontrado en nadie; aseguro que tu suave piel le da su propio tinte al perfume y es tu cuerpo el que lo decora, en vez de que la fragancia te embellezca. Ya estás llena de belleza, y desborda en todo tu ser con sólo mirarlo. Me derrito con el simple hecho de poder verte, y ese hecho a veces se hace esperar. Es lo único que espero.

Denisse Camila Curutchet (via moonlightwords4u)

"Nada importa más que ser llamada".

Cuando te vas

Cuando te dejo ir, cuando te vas.
Cuando me dejás ir, cuando me voy.
Cuando no queremos, cuando nos dejamos.
Cuando te suelto, cuando me soltás.

Siento que me robaron mis pertenencias, mis riquezas.
Despojándome de todo lo que tuve, si es que te tuve.
Pierdo el sentido y la razón, cuando no estás, corazón.
Cuando te dejo ir, cuando te vas.

Resisto un poco, o demasiado; no es nada agraciado.
Tener que verte abandonada, no acompañada.
Entenderlo lleva tiempo; eso de irte y que te lleve el viento.
Cuando me dejás ir, cuando me voy.

Te beso; creyendo que así te puedas quedar, no escapar.
Me abrazás; para sentirnos en el viaje, el peregrinaje.
El corazón arde, mi piel ya muerta vuelve a extrañarte.
Cuando no queremos, cuando nos dejamos.

Te admiro; cuerpo y alma, luz del alba.
Sollozo por dentro, no quiero exagerar, quizás llorar.
Media vuelta, cabeza baja, nada encaja.
Cuando te suelto, cuando me soltás

Denisse Camila Curutchet (via moonlightwords4u)
"There are no words to describe how much I love you. There are no words to describe how I would do anything to make you happy, how the only thing I ever think about is you, how you’re always on my mind, how when you’re sad I am too, how I would go to the end of the world and back five times if you wanted me to, how when you smile my knees get all weak, and how when you tell me ‘everything will be okay’ I forget all my problems and think only about you. I love you more than you could ever imagine."

"There are no words to describe how much I love you. There are no words to describe how I would do anything to make you happy, how the only thing I ever think about is you, how you’re always on my mind, how when you’re sad I am too, how I would go to the end of the world and back five times if you wanted me to, how when you smile my knees get all weak, and how when you tell me ‘everything will be okay’ I forget all my problems and think only about you. I love you more than you could ever imagine."